En su más reciente pronunciamiento, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en América del Sur (ONU-DDHH) instó al Gobierno de Ecuador y a organizaciones sociales e indígenas a abrir de inmediato un diálogo “urgente”, que permita mitigar la escalada de violencia motivada por las protestas contra la eliminación del subsidio al diésel decretado por el presidente Daniel Noboa.
La solicitud surge tras la muerte del comunero kichwa Efraín Fuerez, ocurrida el domingo en Otavalo, provincia de Imbabura, durante una manifestación que se ha convertido en epicentro de los enfrentamientos. La ONU exige que se investiguen las responsabilidades detrás del fallecimiento de Fuerez, de manera exhaustiva y transparente, garantizando acceso a la justicia para su familia y su comunidad. Además que el Estado asuma su responsabilidad por las acciones u omisiones de sus fuerzas del orden y que cualquier uso de la fuerza —incluyendo la participación militar— esté regulado, justificado, sujeto a normas internacionales de derechos humanos, y supervisado por autoridades civiles.
También pide que el Gobierno actúe con respeto a los principios de necesidad, proporcionalidad, precaución y rendición de cuentas. Las protestas se enmarcan en el descontento social por la eliminación del subsidio al diésel, lo cual impacta especialmente a zonas rurales e indígenas donde los costos de transporte y producción se disparan.
Paro nacional y escalada de violencia [Reportaje]
Desde el movimiento indígena, sin embargo, dirigentes como los de la Ecuarunari rechazan las acusaciones de violencia y aseguran que se busca “deslegitimar la protesta”. Afirmaron que las movilizaciones responden a la crisis económica y a los impactos de la eliminación del subsidio, que ha encarecido los costos de transporte y los productos básicos. Las movilizaciones, convocadas por la CONAIE y otros sectores, han sido objeto de denuncias de uso excesivo de la fuerza, heridos, y ahora, de un muerto.
Hasta la emisión del comunicado de la ONU, el Gobierno de Ecuador ha justificado la medida económica como necesaria, y ha defendido el uso de la fuerza como respuesta ante alteraciones al orden público; sin embargo, la presión internacional incrementa la urgencia de que haya claridad sobre lo sucedido con Fuerez y transparencia en las actuaciones de seguridad (no se han reportado -hasta donde se sabe públicamente- detalles oficiales concluyentes sobre la investigación). El llamado de la ONU redefine el escenario político: si no se da una apertura real al diálogo, la crisis podría profundizarse, con más enfrentamientos, denuncias de violaciones de derechos humanos y el desgaste internacional del Gobierno.
Protestas en Ecuador [Reportaje]
Por otro lado, un diálogo efectivo podría ofrecer una salida negociada que atienda las demandas indígenas —entre ellas la compensación por la medida de subsidio— y restablezca algo de confianza en la institucionalidad. Mientras se decide o no la apertura de un diálogo, diversas carreteras de Imbabura, Pichincha, Tungurahua, Cotopaxi, Azuay, Cañar y otras, están cerradas, lo que afecta a la producción, comercio, turismo y otras actividades vitales para el desarrollo del país. En Imbabura, las protestas fueron particularmente violentas.
CULTURA
Caso Yunda…CULTURA
Caso La Madrina y León de Troya…Cuando el reloj marca la una de la mañana se empieza a escalar por 1 hora 30 minutos hasta llegar al inicio del glaciar en donde se encuentra la ruta…
Maravilla del Quito colonial, desde hace cuatro siglos…
!Una mirada profunda al corazón del Danzante¡…